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martes, 6 de mayo de 2008

La eterna presencia

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Ahora, después de la preocupación y antes de la ocupación,
veo que no depende todo de mi, de mi eterna presencia,
esa con la que vivo negras las horas del día: observándome, preguntándome.

Y Lucas dirá de ÉL que dijo:
"Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios


Nos creemos, te creo y me crees que somos
(tu también)
el centro del universo.
Y la gravedad en torno a ti, de mi, que yira-yira, entrándote (nos) por las fosas nasales.
Y un remolino bum-bum, sórdido que sale de tu pecho, de mi pecho, y que es como la caja de un juguete que jamás quisiste, que hace tiempo que se disolvió en la boca del cubo de la basura, y del que sólo queda en el cartón, melancólica y brillante, la sonrisa de una niña de los años setenta.

"First I was affraid, I was petrified..."
La oyes en la oscuridad de una habitación en donde sólo yaces tú, o yo, pegado a una lágrima que se desliza fría, paralela a tu nariz.
Dejas de creer y te olvidas: te desa.cti.va.s.

Pero un día, quien-carajo-sabe-por-qué, te topas con tu estrella , la presencia agena: el otro...
Sales de ti mismo, o vuelves a ti mismo, para mezclarse con el paisaje, ser el blanco de un beso o la piel vibrante del tambor de una caricia;
Y te oyes nacer más allá del llanto, porque se abrieron tus oídos (effathá, que diría Él)

Y pides un favor, confias en ti, porque oyes que otro corazón (esa eterna presencia) también late solitario. Te conmueves, ya estás conmovido, porque no es el tuyo en ti, el mío en mi, sino que es el tuyo, el mío en el otro.

Mi hermana me ha ayudado, ha cogido el arado y no ha mirado atrás.
Lucas dijo "digno"; yo diría dignidad.

viernes, 20 de julio de 2007

Apolonio en Egipto

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Mi querida profesora:


No vayas a creer que no he olvidado mi promesa. El Apolonio prometido, aquel que tenía algo de Buñuel y de Dafoe todavía duerme bajo la sombra de un cocotero en mi isla de vida. Quizá pronto despierte, quizá. Me abandono a la esperanza de creer en el Destino, aquel que es para todos y que nadie domina. Mientras tanto ya no lloro... ya no lloro tanto y tan amargamente.


¡Qué feliz sería si volviesen los días de los frascos misteriosos! Días en que el Arte se revelaba con la Historia y me invitaban a seguirles. Y sin embargo no me siento derrotado, ni cansado. Supongo que la madurez trae consigo la pérdida de respeto a la Esperanza. He visto muchos muertos. Y lo digo literalmente: la imagen de la quietud, la paz y la abstracción absoluta no me dio miedo cuando yacía en aquellos rostros sin color, sin vigor... sin la maldad de la vida chisporroteando en sus ojos.


Echar la vista atrás es un placer a mis 33 años. ¡Qué suerte haber tenido nada y haber vivido casi todo! Incluso las personas que amé también me amaron. ¡Qué suerte haber sentido los besos y abrazos de una madre, la protección de un padre aventurero y visionario! ¡Qué agradecido estoy por tanto amor de hermanas y tantos amigos de una tarde! He visto mundo mi querida profesora. Me he contemplado siendo adulto reflejado en los objetos que adoré de niño, he disfrutado de la vida. Entiendo un poco más mi trayectoria, mi cuadratura del círculo: me siento bien.


Y usted sabe qué niño tan mágico fui. Leía a Bruno el Mago, Picátrix y otros tantos a mis 10 años. Mi madre me hizo una túnica amarilla con el Alef bordado en el pecho y vestido en ella invocaba a Afravaskiakyras, a Adonay y a otros muchos que se han ido de mi memoria. Y los llamaba desde mi niñez para ordenarles que provocasen la lluvia en mi pueblo.


Mi adolescencia fue de mar rizada. Qué entradas en el mundo de los adultos! Un mundo de mentiras, de robo, de egoismo... Y yo entré en él buscando, exigiendo un respeto que ya tenía hacía tiempo pero que no supe reconocer entonces porque NO TOCABA.


Tenía usted razón mi querida profesora: La felicidad es un momento concreto que casi nunca sabemos reconocer en el instante que pasa. Sólo aveces, muy pocas veces, la sentimos vibrar en nuestro espíritu con el rugir de un tren de mercancías. Mi querida profesora: el tren está pasando............ AHORA.

jueves, 19 de julio de 2007

Amigo mío

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Londres es viejo; un polvoriento León de peluche que apesta a humedad. Ruge ronco, preso de una virulencia en la palabra ni ensayada ni espontánea, es decir, artística.

Londres apesta un poco, a húmedo, y su pelaje está lleno de calvas, algunas en lugares de su geografía felina que más vale callar para ahorrarse el triste espectáculo de ver los despojos de una fiera haciendo pucheros.

En Armoury Way y en Barnes Street quedaron mis cenizas. Allí siguen plantadas nuestras cicatrices de juventud, aquellas que ya nunca más florecerán.


Londres ha sido nuestro gran amor,
aquel que se desprecia porque ya es costumbre, más que amor.

Londres en formol, la momia de Londres, Londres de raído mármol:
Su nombre es la escultura blanda de un atleta muerto,
un busto de padre de vacías pupilas.

Viejo papá London: ese al que tú y yo, ahora-
en nombre y causa de todos los días pasados-
le levantamos la mano.

jueves, 28 de junio de 2007

El Magnetismo animal de Franz Anton Mesmer

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ESTE pensamiento cuya anatomía está compuesta por diminutos impulsos eléctricos, descarga ahora toda su energía en mi aterrado sexo.



Las luces se aproximan unas a otras definiendo la imagen del deseo y adquieren tu forma en mi mente.


Ya destila mi boca la saliba que no cubrirá tu piel esta noche. Ya mis ingles calientes se endurecen, intentando atrapar tu vientre blanco.

Un eterno fotograma con la imagen de tu olor y el sonido del vello de tu sexo vibrando en mis mejillas se proyecta sobre el blanco incandescente de esta ansia mía.

Así es esta noche animal: la noche en que el magnetismo de Franz Anton Mesmer abrasa mi boca vacía de ti, oculto entre las sábanas que cubren mi cuerpo sin furia, mi solo cuerpo.

martes, 19 de junio de 2007

La Nao Sísifo

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Bellos y matemáticos, discontinuos y frágiles como pompas de jabón eran los propósitos que medí anoche con el compás de la esperanza mientras trazaba la ruta de esta nave. Ahora se amontonan frente a la escotilla de emergencia, expandiéndose y atropellándose los unos con los otros. "Nada es diferente", me digo. También esta mañana (como la de ayer y como la del ayer de ayer) recuperaré todas las cuentas de cristal perdidas para hilvanarlas al hilo de la desesperanza con temblorosas manos.
Es difícil mantener firme el timón, no rendirse al canto de las sirenas. Hace ya muchos años que este mi barco mercante va a la deriva: sólo, sombrío y sin sueños. Su nombre es Sísifo.

Aún así, la mañana es fresca. Estamos en junio, un mes simpático. Sí, hoy es un buen dia para pegar un tiro a esas zorras homéricas, perder el rumbo, dinamitar el barco y echarse a volar.

sábado, 16 de junio de 2007

Tu Nombre

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Con ellas nos crean o nos aniquilan, de un aliento. Con ellas nos traen la paz de la risa, el fin del "in" de la indecisión : más grande que las vueltas de este mundo son, más que la conciencia del ser no niño, que tanto duele.
Las palabras, el nombre, tu nombre en tu voz, siempre tu voz. "Lorem ipsum vim ut utroque mandamus... Etc. " La matriz es de oro cuando chapotean sus letras en los charcos de tu saliva.

Una vez te "hice" una poesía. Era la primera que escribía sin que el objeto de la belleza fuese el cadáver de una imaginación de adolescente. Y yo, que sabía de tus limitaciones, sólo esperaba que me revolvieses el cabello, como si fuera un niño que presenta un corazón dibujado a su maestra.



Aquellos versos habían flotado en la hondura de unas lágrimas. La voz, la palabra de mi nombre en tu voz los habían creado para que fuesen inmortales, viento cósmico, únicos como las rayas de una cebra.

Pero me reñiste. Para ti aquellos versos eran sólo mierda entorno a tu nombre. T-U nombre, el que yo veneraba ,adornado con las filigranas del mio.

Gasté toda mi fortuna en tu dulce nombre. Aquella noche pagué el revolcón a la Inspiración y fui un pobre deshauciado cuando lo borraste de mi poesía de un manotazo. Todo para que no leyesen otros las letras de TU nombre envueltas entre aquellos pedazos de osadía.

domingo, 3 de junio de 2007

El grano de mostaza

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No hay semilla más pequeña que la del árbol de la mostaza y sin embargo, después de germinar, crecer y crecer, se convierte en un árbol gigantesco.
Todavía, ¡todavía! se atreven a decir que el ser humano ha evolucionado. És inmoral creer eso; este mundo da verdadero asco. Hay que estar loco, o ser un ignorante (lo mismo que un "feliz") para no darse cuenta de la porquería que rezuma por todos lados. El ser humano... ése. Qué pequeño es su mundo, sus ambiciones dulzonas, su paraíso el dinero; su infierno, la conciencia.

No insistas, déjame, ni siquiera puedo abrir los ojos. No me pegues más, déjame, o mátame. No, eso no, claro: ya estoy muerto. Sólo puedo decir que era un cuento, algo parecido a un cuento... pero no puedo recordar sus detalles, la trama. ¿La premisa? Quizá sí, venía a decir que lo pequeño puede contener en sí mismo algo grande y majestuoso y también terrible, terrible de verdad.
Pero, grande o pequeño, lo que queda de las cosas tas la muerte es un tembloroso y sencillo espejismo de vapor, la vida. Los remolinos de aire que elevan la mariposa entre las flores, forjan un huracán al otro lado del mundo. Y lo único común a todas las criaturas es la muerte, la muerte. Cuesta mucho aceptarla, pero también las mariposas, vestidas de glorioso sol, se lanzan con sus cuerpos en ele al pico de una golondrina. Y son más bellas que él, y que yo y que tu también.